El Javier Luis Torrente caminó hasta el centro del Centro Deportivo Everton el jueves 30 de octubre de 2025, sin sonrisas forzadas, sin discursos vacíos. Solo miró a los ojos de los hinchas que lo aplaudían, y dijo: "La dificultad es altísima, pero las consecuencias no me importan, yo voy a estar para dar una mano". Era la primera vez que volvía al club donde ya había salvado a Everton del descenso en 2018. Esta vez, la situación es peor. El equipo, en el 14.º lugar de la Liga de Primera Itaú 2025 con 22 o 24 puntos —según si se confía en TNT Sports Chile o en PrimeraBChile— está a solo dos puntos de Unión Española, que ocupa la zona de descenso. Cinco fechas quedan. Y el primer examen llega el domingo.
Un regreso que no fue sorpresa, sino necesidad
Torrente no llegó de la nada. Su nombre sonaba en los pasillos de Viña del Mar desde que Mauricio Larriera fue destituido el martes 28 de octubre, tras una racha de cinco partidos sin ganar. El club ya lo conocía: en 2018, lo llevó desde el fondo de la tabla hasta salvarse por un punto. Entre 2019 y 2020, logró estabilidad. Ahora, regresa con el mismo rol: el de salvador. No es un técnico de moda. No es un nombre de redes. Es un hombre que ha vivido el drama de Everton, que sabe lo que significa el ruletero, que entiende que el estadio no es solo un lugar, sino un alma.En su presentación, no habló de tácticas. Habló de familia. "Si mi hijo tiene un problema, o un amigo tiene un problema, con los míos estoy a muerte". Esas palabras calaron más que cualquier esquema de 4-4-2. Porque en Viña del Mar, el fútbol no se juega con números. Se juega con el pecho. Y Torrente, con sus 53 años y su mirada cansada pero firme, sabe que no hay espacio para excusas.
El cuerpo técnico: confianza, no nombramientos
No trajo estrellas. Trajo a quienes ya han caminado con él. Diego Torrente, su hijo, como asistente. Gonzalo Sánchez, preparador físico, con quien trabajó en la última etapa. Nada de nombres nuevos. Nada de cambios radicales. Solo continuidad. Porque en un club donde la presión es tan fuerte que los jugadores lloran en el vestuario, lo que se necesita no es innovación, sino coherencia.La primera práctica bajo su mando fue intensa. Sin pelotas volando al aire. Sin gritos. Solo órdenes secas, miradas que no perdían detalle. Los jugadores lo miraban con respeto, no con miedo. Algunos, con esperanza. El capitán, Ignacio González, sigue lesionado —según un comunicado del club— y su ausencia pesa. Pero no tanto como el clima que se respira fuera del campo: hinchas entrando a la cancha, policías en la puerta, una tensión que no se veía desde el 2018.
La final que no se juega en Santiago, sino en Viña del Mar
El domingo 2 de noviembre de 2025, a las 20:30, el Estadio Sausalito se llenará solo de ruleteros. No habrá visitantes. No habrá banderas de otros clubes. Solo el grito de los que nunca dejaron de creer. Por decisión del club, tras incidentes con hinchas de Unión Española en fechas anteriores, el partido se jugará con acceso exclusivo para simpatizantes de Everton. Una medida extrema. Una señal clara: esto no es un partido más. Es una batalla por la supervivencia.Si Everton pierde, cae a 1 punto de la zona de descenso. Si empata, se queda en el límite. Si gana, recupera el aliento. Según Cooperativa.cl, el partido ya se llama "la final del descenso". Y en la prensa deportiva chilena, nadie duda: es la más importante de la historia reciente del club. No por el rival, sino por lo que representa. Porque si se cae, no se trata solo de bajar de categoría. Se trata de perder la identidad.
El fantasma de 2018 y la sombra de Coquimbo Unido
Mientras Everton lucha por no hundirse, Coquimbo Unido se acerca al título con paso firme. Tiene 5 puntos de ventaja sobre el segundo y solo necesita un triunfo para levantar la copa. El contraste es brutal. En una misma liga, dos mundos: uno que celebra, otro que rezará.En 2018, Torrente logró salvar a Everton con una victoria en la última fecha. Fue un milagro. Hoy, no hay milagros. Solo trabajo. Solo disciplina. Solo coraje. Y el calendario no perdona: tras el duelo con Unión Española, vienen partidos contra Colo-Colo, Universidad de Chile, Audax Italiano y Deportes Iquique. Todos en casa. Todos con el mismo peso. Todos con el mismo riesgo.
¿Qué se juega realmente?
No es solo mantenerse en la Primera División. Es evitar que el club se convierta en un recuerdo. Everton ha sido campeón. Ha tenido jugadores de la selección. Ha sido un símbolo de Viña del Mar. Pero en los últimos años, ha perdido su alma. El descenso no sería solo deportivo. Sería emocional. Y Torrente lo sabe. Por eso dijo lo que dijo: "El que es hincha de Everton, lo es no importa dónde esté; si en Copa Libertadores, saliendo campeón, a mitad de tabla o peleando abajo".La gente lo entiende. En las redes, los mensajes no piden tácticas. Piden fe. Y Torrente, con su voz grave y su mirada sincera, les está devolviendo eso. No promete títulos. Promete luchar. Y en este momento, eso es más que suficiente.
Frequently Asked Questions
¿Por qué se eligió a Javier Luis Torrente en lugar de otro técnico?
Porque Torrente ya salvó a Everton del descenso en 2018 y conoce profundamente la cultura del club. Su relación con la hinchada es única: no es un técnico externo, es parte de la historia. Además, su estilo directo y su capacidad para motivar en crisis lo convierten en la opción más segura en un momento donde la estabilidad emocional es más importante que los esquemas tácticos.
¿Qué significa que el partido contra Unión Española sea solo para hinchas de Everton?
Es una medida de seguridad tras incidentes graves con hinchas visitantes en fechas anteriores, incluyendo entradas a la cancha y agresiones. Pero simbólicamente, refuerza que este es un partido de supervivencia para los propios hinchas. El Estadio Sausalito se convertirá en un templo de lealtad, donde solo los que nunca abandonaron al club podrán gritar. Es una forma de proteger el ambiente, pero también de recordar que el equipo juega por ellos.
¿Cuáles son las posibilidades reales de que Everton se salve?
Matemáticamente, aún están vivos. Con 22 puntos y cinco partidos por jugar, necesitan al menos 10 puntos para estar a salvo. Si ganan tres y empatan uno, logran 28 puntos —una cifra históricamente suficiente para evitar el descenso en los últimos años. Pero la clave no es solo sumar, sino ganar en casa. En el Sausalito, Everton tiene una media de 1.4 puntos por partido esta temporada. Si duplican eso, tienen chance. Si no, se hunden.
¿Cómo ha reaccionado la hinchada a la llegada de Torrente?
Con una mezcla de emoción y escepticismo. En redes sociales, muchos lo llamaron "el salvador". Otros recordaron que en 2018 no fue fácil, pero logró lo imposible. La diferencia esta vez es que no hay ilusión de grandeza: solo hay miedo. Pero la presencia de Torrente, con su humildad y su conexión con el club, ha generado una ola de optimismo real, no solo de palabras. Muchos hinchas ya han comprado entradas para el partido contra Unión Española, incluso sin saber si podrán entrar.
¿Qué pasa si Torrente no logra salvar a Everton?
Si el descenso se confirma, el club enfrentará una crisis estructural: pérdida de patrocinios, salida de jugadores clave, y un vacío emocional difícil de llenar. Torrente ha dicho que "morirá con las botas puestas en Everton". Eso significa que, incluso si falla, no se irá. Se quedará en el club, probablemente en una función de asesoría. Pero el daño sería profundo. El fútbol chileno no olvida a los clubes que bajan. Y Everton no puede permitirse ese olvido.
11 Comentarios
antonio javier valenzuela riveros noviembre 24, 2025
Me encanta cómo habla Torrente, sin rollos, sin teorías vacías. Solo dice lo que todos sentimos: que este club es familia. No necesitamos un mago, necesitamos alguien que nos entienda. Ya vi los ojos de los chicos en la práctica, y por primera vez en años, parecían tener algo que perder y algo que ganar.
Esto no es fútbol, es supervivencia. Y él lo sabe.
Si ganamos el domingo, no es un triunfo, es un respiro. Si perdemos, no es solo descenso, es desaparición.
Fernanda Rengel noviembre 25, 2025
Ya lo vimos en 2018, es el mismo cuento. El tipo aparece cuando todo está mal y se lleva el mérito. Pero fíjate que después de salvarlo, desapareció 2 años. Ahora vuelve porque nadie más quiere aguantar este desastre. No es héroe, es el último recurso. Y ojo, si cae, no va a cargar con nada, se va a ir como siempre.
La hinchada es ingenua, otra vez se van a enamorar de un espejismo 😒
CAMILA ANDREA HENR?QUEZ BORQUEZ noviembre 27, 2025
Que locura que nadie hable de lo que realmente pasa, el club esta en manos de los mismos que lo arruinaron, los dueños no cambian, solo cambian los técnicos como si fuera un videojuego. Torrente es solo un parche, pero la verdadera culpa es de la directiva que no invirtió en juveniles, que vendió a los buenos jugadores y que sigue gastando en estrellas que no sirven.
Y encima ahora quieren que creamos en un milagro? 😤
Sole Salinas noviembre 28, 2025
Lo que más me impresiona es que no trajo a nadie nuevo. Eso habla de confianza, no de necesidad. Diego Torrente como asistente, Sánchez en el cuerpo técnico, todo sigue igual que en 2018. Eso no es casualidad, es estrategia. En un ambiente así, lo que más duele no es la táctica, es la incertidumbre. Él les dio estabilidad. Y eso vale más que 10 esquemas de 4-3-3.
Los chicos lo miran y saben que no los va a traicionar.
Centro de Alumnos Instituto Nacional noviembre 28, 2025
Yo no sé mucho de fútbol, pero vi las imágenes del entrenamiento. No gritaba, no hacía shows. Solo estaba ahí, mirando. Y los jugadores lo miraban de vuelta. A veces, lo que más ayuda no es lo que se dice, sino lo que no se dice. Creo que eso es lo que necesita el club ahora. Calma. No fuego.
Juan Cardona noviembre 29, 2025
Me interesa saber cómo va a manejar la presión psicológica. En 2018, el equipo tenía más talento individual. Hoy, la mayoría son jugadores de segunda división que nunca jugaron en Primera. La diferencia no es táctica, es mental. ¿Cómo le hace para que un chico de 20 años que nunca ganó un partido importante, crea que puede hacerlo contra Colo-Colo? No es solo motivación, es reconstrucción. Y eso lleva tiempo. ¿Tiene tiempo?
Evelyn Rojas noviembre 30, 2025
Esto es un plan del gobierno para desestabilizar a los clubes tradicionales. ¿Por qué justo ahora? Porque si Everton baja, pierde su visibilidad y el fútbol chileno se vuelve más uniforme. Ellos quieren que solo queden los grandes, y los pequeños como nosotros, desaparezcan. Torrente no es técnico, es resistencia. Y el partido del domingo no es contra Unión Española, es contra el sistema.
¡No se dejen engañar! 🇨🇱
Javiera Gajardo Valenzuela noviembre 30, 2025
La identidad no se mide en puntos, se mide en presencia. En 2018, la gente salió a la calle a celebrar aunque el equipo apenas ganó. Hoy, la gente no celebra, solo espera. Y eso es más doloroso. Torrente no puede devolver la alegría. Solo puede devolver la dignidad. Y tal vez, con eso, baste.
Juan Cáceres diciembre 2, 2025
¡Qué burla! Torrente vuelve como si fuera el Mesías, pero en 2019 se fue a dirigir a un equipo de segunda y dejó al club en la ruina. Ahora vuelve porque nadie más quiere este desastre. Y la hinchada lo recibe como si fuera un santo. ¡Pero si en 2020 ya lo vimos en acción y no hizo nada! ¡Esto es una farsa! ¡Y encima ahora quieren que paguemos entradas para un partido que ni siquiera es un clásico! 😭
carolina ruiz diciembre 3, 2025
Si no ganan contra Unión Española, el descenso es casi seguro. Los números no mienten. 22 puntos, 5 partidos, 10 necesarios. Pero solo han ganado 1 de los últimos 8 en casa. La media de puntos en el Sausalito es de 1.4. Necesitan 2.8 por partido. Es imposible. No es cuestión de corazón, es cuestión de rendimiento. Y ellos no tienen rendimiento. Solo esperanza.
Gabriel Gacitúa diciembre 4, 2025
Lo que más me conmovió no fue lo que dijo, sino lo que no dijo. No habló de tácticas, de sistemas, de rivales. Habló de familia. Porque en este club, el fútbol no es un deporte, es un pacto. Un pacto entre los que nunca se fueron, los que siguen comprando camisetas aunque pierdan, los que lloran en el estadio aunque nadie los vea. Torrente no viene a salvar un equipo. Viene a honrar un juramento. Y eso, en un mundo donde todo se vende, es lo más raro que queda.